Al escuchar el nombre de João Félix, es probable que pienses en un jugador con un talento increíble, capaz de dominar cualquier partido en sus mejores días. Sin embargo, esos momentos de brillantez ocurren con demasiada irregularidad. Actualmente en el AC Milan, su futuro en Italia parece incierto, y todo indica que su etapa en el club no se prolongará más allá de esta temporada.

Las fortalezas de João Félix

A primera vista, resulta difícil entender por qué el portugués no logra consolidarse en un equipo de élite. Sus cualidades son evidentes:

  1. Habilidad en el dribbling 🏃‍♂️⚽
    Posee una gran técnica que le permite eliminar rivales tanto en estático como en transición. Además, es experto en provocar faltas en zonas peligrosas.

  2. Buena visión de juego 👀🎯
    Aunque sus pases al espacio son irregulares, su posicionamiento le permite situarse en zonas clave, donde puede influir en la circulación del balón.

  3. Disparo potente y juego aéreo infravalorado 🔥🎯
    Su pegada es fuerte y suele buscar las esquinas con precisión. Además, para alguien de su complexión, su capacidad en el juego aéreo es bastante destacable.

A pesar de este conjunto de habilidades, João Félix sigue sin consolidarse. ¿Por qué?

El verdadero problema: su mentalidad

Muchos dirán que su debilidad está en el apartado defensivo, pero el principal motivo por el que João Félix no logra sostenerse en la élite es su actitud dentro del campo.

Su lenguaje corporal puede ser extremadamente frustrante. Si las cosas no salen como él espera, parece desconectarse del partido. En ocasiones, da la impresión de que cree que con jugar al 50-60% de su capacidad le basta para ser determinante. Esto lo hace ver como un futbolista apático, distraído y, en muchos encuentros, irrelevante.

¿Cuál es su mejor posición?

Sobre el papel, tiene las herramientas para ser un jugador polivalente, pero ¿dónde encaja realmente?

  • No es lo suficientemente rápido para ser extremo.

  • No tiene la movilidad ni el instinto goleador de un ‘9’.

  • Como mediapunta (10), su irregularidad puede ser un problema si el equipo depende de él para generar juego.

Quizás su mejor rol sería el de segundo delantero, donde podría moverse con más libertad sin la responsabilidad de ser el eje ofensivo. Sin embargo, a estas alturas, es difícil imaginar qué equipo importante estaría dispuesto a darle otra oportunidad.

¿Un tren que ya pasó?

João Félix ha tenido oportunidades en clubes de primer nivel: Atlético de Madrid, Chelsea (en dos etapas), Barcelona y ahora Milan. En ninguno logró consolidarse más allá de algunos destellos de calidad. Ya no es una promesa juvenil y tampoco parece interesado en trabajar en sus debilidades.

Tal vez retroceder un par de escalones en su carrera le ayude a recuperar impulso. Casos como Marcus Rashford y Marco Asensio en el Aston Villa demuestran que dar un paso atrás no siempre es un retroceso definitivo. Pero, en última instancia, todo dependerá de él y de si está dispuesto a cambiar su mentalidad.

Por ahora, João Félix se suma a la lista de jugadores talentosos que, cuando las papas queman, no tienen el carácter para brillar en la élite.